ESCAPADA A ORDESA
Cada pocos meses me gusta escaparme a los Pirineos. O, mejor dicho, cada pocos meses siento la llamada de la montaña. Me renueva, me llena de energía; me conecta conmigo mismo y me devuelve a mi infancia y juventud: aquellas escapadas veraniegas en familia o las ascensiones a los picos más altos con papá. No sé si la cabra tira al monte, pero cuando la montaña te llama, sabes que algo te espera allí arriba.