MARRUECOS: TOMAR UN AVIÓN SOLO
Aunque ya había viajado solo antes, era la primera vez que me atrevía a subirme a un avión desde casa con destino a un país completamente desconocido. Tenía unos días libres en octubre y nadie de mi entorno podía acompañarme. Éramos mi cámara y yo. Una Fujifilm X-T3 que ni siquiera terminaba de comprender. Supongo que fue una mezcla de post-pandemia, ganas de volver a ver mundo, cierta estabilidad económica y la cercanía cultural y geográfica de Marruecos lo que me empujó a comprar un billete Santander–Marrakech y lanzarme por mi cuenta. Solo disponía de cinco días, así que decidí conocer Marrakech como creo que mejor se conoce una ciudad: caminándola. También hice una excursión de tres días hasta Merzouga y Erg Chigaga, un viaje por carretera rumbo al Sáhara que fue, sencillamente, inolvidable. Como casi siempre, salir de la zona de confort solo trae crecimiento, aprendizaje y momentos que se quedan contigo para siempre.